Las Capillas de Pineda de Mar
Pineda cuenta con diferentes ermitas diseminadas por todo su término municipal, construídas por los pinedenses a lo largo de los siglos como centros de devoción popular, y que constituyen, en su conjunto, un valioso legado histórico.
Presidiendo la población desde una colina, cerca de Santa Susanna, se halla la capilla de la Mare de Déu de Gràcia. Fue construída por iniciativa de un grupo de marineros en el año 1715. És de planta rectangular, con un porche ante la puerta y un pequeño campanario de espadaña. Fue saqueada e incendiada en 1936 y de nuevo en 1973. En agosto de 1981, por iniciativa del rector de Pineda, Mosen Ignasi Forcano, fue restaurada y su interior recubierto por un mosaico alegórico del mar y las montañas, obra de Josep Perpiñà. Del mismo artista es la imagen de la Virgen que preside el presbiterio.
En el interior del nucleo urbano se encuentra la capilla de Sant Antoni, en un extremo de la calle del mismo nombre. Edificada hacia finales del siglo XVIII, es de planta rectangular, con una fachada curvilínea presidida por una espadaña. Conserva un altar barroco de talla y una pica de piedra.
Muy cerca del Mas Castellar está la pequeña capilla de Sant Jaume, construída en el siglo XIX, también de planta rectangular, con portal de dintel y jambas de piedra.

Al pie del Montpalau, cerca de can Martorell, la capilla de Sant Rafael, recientemente restaurada, es una obra de 1908, según señala una piedra de la entrada. Destaca el portal adovelado, de piedra de gran calidad.

Capillas más antiguas, de las que únicamente se conservan algunos vestigios, son la de Sant Andreu, románica, ya citada en el año 1076, y la del castillo de Montpalau, dedicada a Sant Miquel, que sólo conserva los cimientos.
