Edificios Contemporàneos
Nuestro recorrido por el conjunto de elementos patrimoniales de Pineda no puede concluir sin citar algunas muestras representativas de la arquitectura contemporánea, en este caso concebida como servicio público.
Entre las calles Balmes, Tribala i Jacint Verdaguer está situada la escuela Sant Jordi, obra de los arquitectos Oriol Bohigas, Josep M. Martorell i David Mackay, de 1967. El interés de este edificio radica en su planteamiento conceptual, basado en una nueva interpretación de la arquitectura escolar como elemento activo al servicio de la pedagogía.
El edificio, organizado, en torno a los espacios comunes, tiende a la reducción de los pasillos, a la especialización funcional de las aulas y a un sentido de unidad en la distribución de los espacios que permite la interrelación y la adaptación a las diferentes actividades colectivas. Se estructura en una planta baja, donde están los diferentes espacios comunes, como la biblioteca o la sala de actos, una planta piso que agrupa la mayor parte de las aulas y una terraza donde están el patio y la pista polideportiva. Los acabados exteriores de fachadas y muros son de mahón visto.
En septiembre de 1996 se inauguró el polideportivo de Can Xaubet, obra del arquitecto Manuel Brullet. Es un edificio concebido como un volumen compacto, que define el cuerpo prismático
de la pista polideportiva, y un volumen más bajo y alargado donde se ubican los equipamientos de servicio. La cubierta plana, en pendiente, genera una gran obertura vidriada que proporciona luz natural uniforme y constante, y evita deslumbramientos en las pistas. Estructuralmente, se desarrolla en dos niveles. En el superior hay un gran hall que se comunica con las graderías y las pistas; en el nivel inferior se encuentran los vestuarios, servicios sanitarios, almacenes, etc., y la pista polideportiva, que proporciona una amplia zona de juego, apta también para todo tipo de actos culturales o lú
dicos.
Cabe destacar también el edificio del Instituto de Enseñanza Secundaria "Joan Coromines", de la calle Extremadura, 27, obra de los arquitectos Julio Laviña y Maria Pilar de la Villa. Está formado por un conjunto de edificaciones que actuan como cerramientos de las calles perimetrales abriendo el centro hacia las pistas deportivas, dejando la parte norte del solar como patio abierto. El frente de la calle Extremadura -cuatro cuerpos de una única planta- tiene tres accesos para dar entrada independiente a la biblioteca, la zona deportiva, la cocina y el bar. La articulación de este espacio se hace mediante unos patios arbolados entrelazados por una pérgola longitudinal que, con otra pérgola al norte, definen el ámbito de las pistas deportivas.
El edificio principal es un cuerpo longitudinal, cuya altura se va degradando desde las dos plantas a una planta en su entrega con el límite urbano. Tiene un pasadizo central y a ambos lados están las aulas de ESO y de Bachillerato. Se potencia con este edificio longitudinal la prolongación y apertura futura del paseo de Hortsavinyà, margen izquierdo de la riera de Pineda. El edificio del gimnasio y las salas polivalentes cierran el conjunto escolar. Las paredes de cerramiento exterior són de mahón agujereado de cerámica de color blanco.
Así mismo, otros edificios escolares son destacables por lo que se refiere a su interés arquitectónico, como el CEIP Montpalau (avenida Generalitat, s/n), del arquitecto E. Minguillón y el CEIP Mediterrània (plaza Pau Casals) de A. Pruñonosa
En la plaça Catalunya, núm. 3, al lado del edificio del Ayuntamiento se halla la masia de Can Comas, una antigua casa pairal que ha tenido diversos usos durante su historia (fue residencia de la familia Comas, oficina bancaria y establecimiento hotelero, entre otros), y qua actualmente se ha convertido en un centro cultural.
Las obras de remodelación del edificio, que da tanto a la Plaza de Catalunya como a la calle de Mar y a la calle de la Vila, han permitido disponer de una instalación polivalente que incluye salas de actos y exposiciones, una aula informática, la sede de la Fundación Tharrats, así como una cafetería y hasta un mirador en la terraza.
El edificio ha sido diseñado por el estudio de Javier Mariscal, quien ha propuesto para decorar la fachada una de sus personalísimas creaciones, que otorgará a la antigua masia un aspecto inconfundible y modificará sustancialmente la fisonomía de la plaza de Catalunya.
