Iglesia Parroquial de Santa Maria de Pineda de Mar
Calle Antonio Doltra - Calle Iglesia - Calle San Juan
La primera referencia documental que menciona la iglesia parroquial
de Santa María de Pineda de Mar es el acta de consagración
realizada por el obispo de Girona, Berenguer Guifré, en 1079.
En el año 1246 pasó a depender del monasterio de Sant Salvador
de Breda y tuvo como sufragio la parroquia de Sant Pere de Riu.
Durante la primera mitad del siglo XVI, la antigua iglesia románica
fue sustituida por un nuevo templo, fortificado después del terrible
saqueo del corsario Dragut, en 1545. Por los contratos y recibos conservados
sabemos que la sacristía fue encargada en el año 1514 a
Miguel de la Gaspi; la vuelta del coro, una capilla y un sepulcro fueron
obras del maestro de obras Nicolau Bastart en el año 1526; y las
obras de fortificación fueron contratadas con Jean de Tours en
1545 y aún continuaban en 1553. Aquel mismo año se contrataba
con Bernat Vidal la construcción de una capilla bajo el viejo
campanario y en 1567 se adjudicaba a Pere Garriga la edificación
de la capilla de Sant Joan Baptista. El retablo mayor había sido
pintado por Gabriel Bou, de Girona, entre 1504 y 1509, aunque la obra
de madera fue ejecutada por Josep Sayós, de Barcelona, más
de un siglo más tarde. De la obra gótica hay que destacar
las claves de vuelta esculpidas con imágenes de la virgen y diversos
Santos, así como una inscripción en el dintel de la puerta
principal que relata los hechos del año 1545.
En
el siglo XVIII se añaden a la nave central dos naves laterales
y el campanar octavado. De aquella época es también la
fachada, barroca, que probablemente fue decorada con serigrafías
hacia final de siglo. El templo fue quemado en 1936.
El esgrafiado actual que caracteriza la fachada fue realizado en el año 1948 según el diseño del architecto Isidre Puig i Boada, basado en motivos geométricos y barroquizantes. Fue restaurado a partir de los mismos moldes en el año 1988. Del interior cabe destacar la cúpula de la capilla del Santísimo, decorada por Josep Perpiñà, tres rosetones con vidrieras emplomadas, obra de Domènec Fita, y una imagen de la Piedad tallada por Frederic Marès.
